sábado, 28 de agosto de 2010

LA CARGA DE TAXDIRT. CUANDO SANTIAGO VOLVIÓ A COMBATIR JUNTO A LOS ESPAÑOLES.

Cavalcanti
Dentro de los centenarios, bicentenarios y demás efemérides que inundan nuestra rica historia, hay uno que por aislado, aunque no por ello menos importante, ha tenido poco eco, por no decir ninguno, en los medios. Se trata del centenario de la carga de Taxdirt, la memorable hazaña capitaneada por el entonces Teniente Coronel Cavalcanti.


Para calibrar la importancia de este hecho tenemos que situarnos en el difícil contexto de la época. Con los sucesos del Barranco del Lobo y de la semana trágica muy recientes en la memoria, el ejército español sufría una de sus peores crisis de desprestigio entre nuestra sociedad. El Gobierno se percató de que tenía que tomarse más en serio los asuntos de África y reforzó las tropas allí asentadas con algunas de las mejores con las que contaba en la península. Entre estas se encontraba el escuadrón de Caballería “Alfonso XII”, principal protagonista de esta historia.

El Comandante de la zona era el General Marina, que tras dividir sus fuerzas en cinco grandes unidades se decidió a pacificar el norte de Melilla, llegando al Cabo Tres Forcas para no dejar al enemigo a sus espaldas antes de volverse al Sur. Tras dividir sus fuerzas en dos columnas, una se dirigió al sur hacia el zoco el Had, siguiendo el río de Oro y la otra más al norte, con dirección a Taxdirt. Esta segunda columna, al mando del General Tovar, llegó a su destino sin demasiadas dificultades, aunque trabando algunos combates en los que destacaron los nombres del Cabo Pedro Calvo y el Teniente Velarde.

El día 20 de septiembre de 1909, por la mañana, los batallones de cazadores de Cataluña, Chiclana y Tarifa se despliegan frente a Taxdirt donde los rifeños han acumulado fuerzas para su defensa, trayéndolas del zoco el Had y, sintiéndose fuertes, contraatacan el dispositivo español. Tras intensos combates y ante la actitud cada vez más pasiva de los rifeños, el general Tovar decide retirar a las tropas que estaban en vanguardia, el batallón de Cataluña, y sustituirlo por el Tarifa. En el proceso del relevo y aprovechando el momento de desorganización de las tropas españolas, los rifeños iniciaron un feroz ataque con la intención de envolver al batallón que se estaba desplegando. Es en este momento cuando el General Tovar ordena al Teniente Coronel Cavalcanti que auxilie al batallón Tarifa con su escuadrón de caballería dándole una total libertad de acción. Tras un rápido estudio del terreno y con tan solo 65 caballos, Cavalcanti se sitúa en el flanco izquierdo del enemigo tras una loma. Es aquí cuando llegamos al punto culminante de la batalla. Tras alcanzar la cima, Cavalcanti ordena desenvainar los sables y recuperando el grito de guerra que acompañó a la Reconquista y a los Tercios, el escuadrón Alfonso XII se lanza en una vertiginosa carrera que aterra a los 1500 rifeños que sin poder reaccionar se ven superados y comienzan a huir despavoridos.

Tras esta primera exitosa carga, Cavalcanti solo cuenta con 40 caballos, además algunos jinetes se han lanzado a la persecución de los rifeños y sus fuerzas están dispersadas. A esto se suma que el enemigo, superada la sorpresa, se reorganiza y se prepara para contraatacar. Llegados a este punto, es donde los autores contrarios a Cavalcanti vuelcan sus críticas, pues lo acusan de haber provocado la pérdida de muchos de sus hombres por esta acción suicida y ponen en duda las condecoraciones y reconocimientos que recibió por estos hechos, argumentando que sirvieron para tapar el desastre de la batalla. Pero lo cierto, es que Cavalcanti supo reagrupar lo que le quedaba de su escuadrón, el cual se defendió disparando sus carabinas, y que gracias a su acción el batallón de Tarifa pudo salvarse, reorganizarse y devolver ahora la ayuda a la caballería española. Al mando del Teniente Coronel Moreira acuden por el mismo camino por el que había atacado el escuadrón y consiguen hacer retroceder a los rifeños. El propio Moreira, que alentaba a sus hombres caracoleando con su caballo a través de toda la línea, es gravemente herido en la acción.

Aquella jornada, como en Clavijo, el apóstol Santiago al cual invocó Cavalcanti pareció volver a bajar al mundo terrenal para salvar a los españoles de un nuevo desastre en tierras africanas.

El escuadrón Alfonso XII recibió por esta acción la corbata de la cruz de San Fernando de manos del rey Alfonso XIII en Sevilla. Cavalcanti fue ascendido a Coronel y recibió la laureada de San Fernando, un premio justo a una carga de caballería tan romántica, como decisiva que pareció retornar el arte de la guerra a unos siglos atrás.

Me gustaría dedicar este modesto artículo a todos los héroes que defendieron el nombre de España en África, a los miembros de la Caballería Española y a mi compañero Paulo Sanz Baillo, antiguo miembro del acuartelamiento que lleva el nombre del protagonista de esta hazaña.

Mapa de la zona de operaciones

Suena el clarín… con sus bélicos sones de guerra.


Suena el clarín… óyelo, Cazador de Taxdirt.

Vamos allá... galopad sin cesar.

Si lucháis como buenos… no tenéis que temer.…

A la Carga, a la Carga, a la Carga, bravo Cazador de Taxdirt

(Del Himno del “Sagunto” 7, heredero del Estandarte, historial y tradiciones de los “Cazadores de Taxdirt”)
 
Himno de la carga de Taxdirt en youtube:
http://www.youtube.com/watch?v=TjdIv7eZ9dY

1 comentario:

  1. En algún sitio se pueden ver los caídos heridos en este ataque?

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